miércoles, 31 de diciembre de 2008

Feliz y próspero 2009


Que la llegada del Nuevo Año 2009 nos encuentre a todos con el mejor espíritu de progreso y prosperidad en el servicio a nuestros hermanos.

Es una buena ocasión para renovar los mejores propósitos que hacen al sentido de nuestras vidas. La salud, el cariño de las personas que están cerca nuestro, los signos del amor de Dios que podemos percibir a nuestro alrededor traigan la paz a nuestros corazones para dar lo mejor de nosotros cuando se trata de servir a los hermanos.

Dios les bendiga abundantemente.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Periodismo, pilar democrático


Precisamente, más allá de los nuevos contextos que prefiguran las nuevas tecnologías, en una sociedad democrática el periodismo representa un pilar fundamental. Pienso en Pío XII cuando define a la Opinión Pública como síntoma de salud en una sociedad. La libre expresión de diversos puntos de vista sobre temas de interés común otorgan el equilibrio necesario en una sociedad, particularmente respecto al poder político.

La democracia que viene de internet multiplica las posibilidades reales de acceso a las fuentes de información y, sobre todo, la posibilidad concreta de poner en circulación mensajes de diverso tipo. Sin embargo estas mayores opciones de interacción no necesariamente implica una mayor conciencia de responsabilidad por la libre expresión que se ejerce. ese es el terreno del periodismo y de una ética de la información. La ética es la razón de ser del periodismo y su único espíritu.

En esa línea, es muy importante el salto cualitativo que propone la Iglesia Católica cuando habla del derecho a la verdad más allá del simple derecho a la información. La exigencia es mayor y apunta al fondo del problema.

Quiero compatirles una espectativa particular. Creo que vamos a ganar bastante enterándonos del abundante y rico magisterio de la Iglesia Católica en la materia. La pregunta más delicada sin embargo tiene que ver con su aplicación en contextos cada vez más complejos y desafiantes. El "cómo" nos ubica a todos nosotros, comunicadores católicos o agentes evangelizadores en general, ante el verdadero rol que estamos llamados a asumir. Creo que podemos comenzar a compartir iniciativas concretas de aplicación de los principios generales y específicos de este magisterio.

Por mi parte, hace algún tiempo venimos trabajando en una estrategia para "reclutar" comunicadores católicos que estén dispuestos a formar parte de un proceso de militancia con proyecciones concretas de incidencia en la vida social. La apuesta debe ser por grupos pequeños, con miembros capaces de insertarse en prácticas comunicacionales concretas en la sociedad. Creo que las actividades iniciales tienen que ver con un conocimiento a fondo de la identidad eclesial, el cultivo frecuente de la espiritualidad, iniciativas de formación y un proyecto de incidencia en la sociedad.

Agradezco nuevamente su atención... las iniciativas de cómo llevar adelante las propuestas del magisterio eclesial siguen siendo una materai pendiente. Atte.

José H. Rivera
josehrivera@hotmail.com
www.josehrivera.blogespot.com

miércoles, 26 de noviembre de 2008

La ética es la única razón del periodismo (virtual)

Estimados amigos:

El debate sobre el periodismo virtual surge revestido del impacto, novedad y potencialidades que acompañan usualmente a las nuevas tecnologías. Sin embargo, el fondo es más o menos el mismo. La invención de la imprenta o de la radio trajeron en su momento, según lo retrata la misma historia, debates similares y muchas conjeturas acerca del futuro del periodismo.

Por mi parte, quiero compartir con ustedes una reflexión sobre la relación entre medios y fines. Creo que la tecnología es a los medios como la ética es a los fines. Es decir, no importa qué medios tecnológicos estén ahora en el centro del debate, el fondo no cambia. El desafío del verdadero periodismo va a seguir siendo siempre el mismo, el de una ética integral.

Por eso al pragmatismo que ha amenazado la actividad periodística en todo tiempo, el magisterio de la Iglesia responde que el fin moralmente bueno no justifica los medios. A un fin moralmente bueno le corresponderán siempre medios buenos.

Con la intención de fundamentar el debate de estos días les adjunto un interesante “hallazgo” navegando por Internet. Se trata del artículo del Dr. Joseph María Casasús, titulado “Perspectiva ética del periodismo electrónico”. Vale la pena considerarlo y tenerlo presente por su sencillez y profundidad, riqueza y oportunidad.

Como respuesta a los nuevos dilemas de la era digital, el Dr. Casasús nos propone reflexionar sobre tres importantes dimensiones: 1) la ética del acceso a la red; 2) la ética de la recepción digital; y 3) la ética de la función periodística en la era digital. Nos advierte también que el modelo de Internet es un modelo de libertad, por lo que la “autorregulación” sigue siendo la respuesta más adecuada, con iniciativas como seguir dotando a la profesión de códigos deontológicos o de figuras de verdaderos defensores de lectores o usuarios de la red. Asegura, este brillante investigador, que el rasgo que va a distinguir al periodista en el mundo virtual, un mundo en el que “todos” pueden enviar y recibir informaciones, es precisamente su compromiso ético solidario y progresista y su fidelidad a la verdad. He aquí un pequeño resumen, agradezco de antemano sus comentarios.

José H. Rivera
josehrivera@hotmail.com
www.josehrivera.blogspot.com

Estudios sobre el Mensaje Periodístico
2001, n.° 7: 49-55

Perspectiva ética del periodismo electrónico
Dr. JOSEP MARÍA CASASÚS
Catedrático de Periodismo
Universidad Pompeu Fabra. Barcelona.
Defensor del Lector de La Vanguardia

En este momento de expectación ante el futuro del periodismo dominado por la tecnología, el autor propone que no puede haber prospectiva sin retrospectiva. De este modo, el discurso no caerá en superficiales conjeturas futuristas. Siguiendo este método, el autor llega a la conclusión de que la función del periodismo en Internet es velar por la ética integral de las actividades comunicativas dentro del espacio virtual. Primero es necesario identificar a los periodistas respecto a otros informantes. Segundo, lograr un compromiso ético, en un sentido amplio, de raíces aristotélicas (ética del mensaje y ética de los emisores). Este compromiso ético será lo que distinguirá al periodismo digital respecto de la comunicación digital en general. En la era digital la ética es la única razón de ser del periodismo. Lo único que puede identificar a los periodistas con respecto a otros informantes que actúan en la red es el compromiso ético solidario y progresista con la realidad y con la voluntad de obtener la descripción más fiel posible de la verdad por la vía del más amplio consenso de percepciones.

martes, 25 de noviembre de 2008

MCS: Más allá de la visión instrumental


Los medios de comunicación tradicionales y modernos ocupan un lugar primordial en el análisis y caracterización de nuestra época. Sin embargo, una mirada más amplia e integral del fenómeno comunicacional, puede ofrecer mejores perspectivas a la hora de proyectar acciones pastorales.

No se puede perder de vista que la comunicación social es ante todo una facultad humana que ha acompañado al ser humano a través de su larga historia. Esta facultad básica se ha visto potenciada, amplificada y, en cierto modo, cuestionada, en la época moderna, por la aparición de los medios de comunicación. Esta perspectiva abordada y liderizada por la Iglesia católica en los años 60 tiene la virtud de ubicar los procesos comunicacionales en su justa dimensión y relevancia.

Por un lado, esta nueva perspectiva permite ubicar los problemas de comunicación de nuestro tiempo más allá de las tecnologías que los vehiculizan, enfocando las causas en la compleja red de relaciones humanas, socio políticas y culturales. Por otro lado, este reenfoque permite recuperar la grandeza y potencialidad de la facultad humana de la comunicación para aprovecharla adecuadamente con el discernimiento de las tecnologías de comunicación.

La Iglesia católica también experimenta, con frecuencia, el riesgo de reducir el fenómeno comunicacional a los instrumentos que lo vehiculizan. Sin embargo y con mucha esperanza, es importante advertir cómo en las actuales prioridades de la acción pastoral sobresalen los componentes humanos y culturales como cruciales para su eficacia.

Una línea inicial de acción importante que brota de este reenfoque es que la primera capacitación que deben recibir los comunicadores católicos en la Iglesia debe responder a su facultad natural de comunicación. La autoestima y confianza en sí mismo, la capacidad de escucha y observación, los talentos naturales, la expresión verbal y corporal, la capacidad de diálogo, el perdón y la reconciliación, las estrategias de organización y coordinación, la acogida y animación, entre otros, son capacidades comunicativas en las que todos los bautizados deben ser formados

martes, 18 de noviembre de 2008

“Sí, pero no…”

Lo que ocurrió en Achacachi

Este lunes 17 de noviembre fue un día trágico en Bolivia. Tal como lo reportaron, prácticamente en directo, las radios ERBOL y FIDES y posteriormente muchos otros medios de comunicación, comunarios enardecidos de la localidad de Achacachi aprendieron, quemaron, torturaron e iban a linchar a 11 presuntos delincuentes. Dos resultaron muertos y 9 se recuperan de graves heridas, bajo vigilancia. Doce horas duró ese trágico episodio, se habla de casi 5000 lugareños que quisieron ajusticiar a estas personas y, ahora, se comienzan a conocer detalles y situaciones realmente escalofriantes.

Hay abundantes indicios de la actuación de una banda de atracadores que al parecer perpetraron varios crímenes durante el fin de semana en esa localidad, aprovechando la fiesta de San Cristóbal, Patrono de los Choferes. Hay muchos detalles más que están llenando las ediciones de los periódicos de estos días y la programación de canales de TV y radios. Sin embargo las preguntas de fondo son las mismas. ¿Qué está sucediendo en Bolivia?, ¿por qué se ha relativizado el valor de la vida y la dignidad humana?, ¿acaso se puede justificar torturar y quitar la vida a una persona cualquiera sea su situación y condición?, ¿la psicología de masas o el comportamiento irracional colectivo nos libera de culpa?

Varias personas, autoridades del lugar y de las fuerzas del orden intentaron persuadir a la muchedumbre. Varios periodistas y medios de comunicación se trasladaron al lugar para dar cuenta de los hechos y muchos otros seguimos impotentes el curso de los acontecimientos. Ninguno pudo ser inmune a la profundidad de los interrogantes y dilemas. La constatación es atroz: cómo podemos permitirnos a nosotros mismos que estos hechos sigan ocurriendo y que, como si eso fuera poco, aún pretendamos legitimar semejantes hechos esgrimiendo como argumentos la inseguridad ciudadana, las grandes fallas de la justicia ordinaria y los graves y peligrosos malentendidos de la llamada “justicia comunitaria”.

Debe llamarnos poderosamente la atención el “sí, pero no...” de muchas personas que creen que esos “desgraciados se lo merecían”, pretendiendo así justificar lo injustificable.

Estas jornadas que no deben pasar indiferentes ante ninguna persona, nos duelen con especial elocuencia a los hombres y mujeres de fe, creyentes en Dios, Señor de la Vida y de la Historia. La vida es sagrada e innegociable porque no nos pertenece.

Precisamente es la Doctrina Social de la Iglesia la que pone el dedo en la llaga para señalar nuestro error y devolvernos la conciencia de nuestros actos. El quinto mandamiento “No matarás” (Ex 20,13; Dt 5,17) tiene valor porque sólo Dios es Señor de la vida y de la muerte. El respeto debido a la inviolabilidad y a la integridad de la vida física tiene su culmen en el mandamiento positivo: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Lev 19,18), con el cual Jesucristo obliga a hacerse cargo del prójimo (cf. Mt 22,37-40; Mc 12, 29-31; Lc 10, 27-28). (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia Nº 112)

La violencia no constituye jamás una respuesta justa. La Iglesia proclama, con la convicción de su fe en Cristo y con la conciencia de su misión, que la violencia es un mal, que la violencia es inaceptable como solución de los problemas, que la violencia es indigna del hombre. La violencia es una mentira, porque va contra la verdad de nuestra fe, la verdad de nuestra humanidad. La violencia destruye lo que pretende defender: la dignidad, la vida, la libertad del ser humano. (CDSI Nº 496)

Una forma de lograr la objetividad y serenidad necesarias es aprender a separar los problemas y situaciones con sus propias causas, consecuencias y posibles soluciones. No cerramos los ojos a los graves problemas de la administración de justicia y a la inseguridad creciente en nuestras poblaciones. Pero cada caso merece su propio examen y respuesta.

La vida es sagrada y el respeto del derecho a la vida es signo del auténtico progreso del hombre en todo régimen, en toda sociedad, sistema o ambiente. (cf. CDSI Nº 155) Confrontemos nuestros actos, actitudes y pensamientos de estos días con la voluntad sagrada del dueño y Señor de la vida.

¿Qué va a ser de nosotros, Pueblo sin Dios? Pues sólo la ruptura con Dios rompe al mismo tiempo el hilo de amistad que une a la familia humana, haciendo que el hermano hostil arrebate la vida a su propio hermano. (cf. CDSI Nº 116) Lo que ha sucedido en Achacachi es grave y todos detentamos algún grado de responsabilidad por indiferencia, complicidad, omisión o cobardía.

“Morir antes que esclavos vivir”

Este 18 de noviembre se celebró el día del Himno Nacional, un símbolo patrio, la más bella melodía cívica y referencia de unidad y compromiso con los sagrados intereses de nuestra patria.

Todavía es una buena oportunidad para repasar la melodía y la letra y despertar el frecuentemente adormecido espíritu cívico. El Himno nacional nos remite a lo mejor de nuestro origen, aun en medio de las visciscitudes de nuestra historia y sus personajes. Muchos dieron lo mejor de sí y nos heredaron el solar que hoy nos cobija.

Bolivianos el hado propicio
Coronó nuestros votos y anhelos
Es ya libre, ya libre este suelo,
Ya cesó su servil condición.

Un canto de libertad que no podemos traicionar. Es necesario seguir identificando y superando las diferentes formas de esclavitud que nos amenazan y nos aprisionan: la pobreza, la división, la intolerancia, la ideología de moda, el radicalismo, la cultura del bloqueo…

Al estruendo marcial que ayer fuera
Al clamor de la guerra horrorosa
Siguen hoy en contraste armonioso
Dulces himnos de paz y de unión.

A tiempo de condenar toda guerra, nos remite a la ofrenda generosa de la vida de tantos hombres y mujeres que conquistaron la libertad e independencia de esta nación.

De la patria el alto nombre
En glorioso esplendor conservemos
Y en sus aras de nuevo juremos
Morir antes que esclavos vivir.

Las esclavitudes son diversas y la patria hay que construirla entre todos, he ahí significativos rumbos que señala nuestro himno nacional. Dios bendiga a sus autores don Benedetto Vincenti y don J Sanjinés.

Asumamos nuestra identidad con todas sus complejidades y miremos adelante para honrar a los que entregaron sus vidas porque soñaron con un futuro mejor para todos nosotros.

lunes, 17 de noviembre de 2008

La ética en lo cotidiano

Confieso que desde que leí el Mensaje del Papa por la Jornada de las Comunicaciones 2008: "Los medios en la encrucijada entre protagonismo y servicio. Buscar la verdad para compartirla", reparé en su propuesta de INFOÉTICA. Me llamó mucho la atención. Me inquieta particularmente por sus consecuencias prácticas.

Un profesor en un congreso de ética hace algunos años comparó la ética con el "estar en buena forma física". Me pareció iluminador precisamente por sus implicaciones prácticas.

La ética, si bien es la ciencia y filosofía del comportamiento humano, sin embargo su valor se verifica en la práctica, en la vida y en las respuestas cotidianas que vamos dando a los dilemas de nuestro trabajo.

Un buen comportamiento ético, también en el difícil campo del periodismo, entonceds se va forjando en el día a día, con pequeñas y grandes decisiones y acciones.

José H. Rivera

sábado, 15 de noviembre de 2008

La infoética


Gracias a Cirilus (www.cirilus.net) acabo de iniciar un nuevo curso virtual sobre infoética. En medio de los desafíos de nuestras sociedades con los profundos cambios que van experimentando, creo que se trata de una buena oportunidad para profundizar en las miradas, reflexiones y propuestas sobre este interesante campo.

Es cierto que vivimos una nueva sociedad de la información y la comunicación donde los medios de comunicación y las tecnologías de la infornación ocupan un lugar decisivo. Sin embargo esta verdad es bastante relativa. Basta salir de los ejes urbanos de nuestros países e ingresar en las periferies suburbanas y rurales. No quiero decir que la tecnología no haya llegado o no esté llegando ahora mismo también a esos lugares, sino que su alcance e influjo está todavía muy lejos de modificar los patrones culturales y filosóficos de nuestra gente.

Se suelen publicar con cierta fecuencia los índices de acceso a internet, por ejemplo, en nuestros países y región. No sé si hemos logrado sobrepasar la barrera del 5%. Estos datos tienen que significar algo.

En el caso de Bolivia son innumerables las poblaciones donde los parámetros son sencillamente distintos a los de las grandes urbes.

Creo que en ese contexto la enseñanza de la Iglesia Católica en comunicación social es visionaria y adecuada al mantenerse partidaria del enfoque humanista. La comunicación social, antes que un fenómeno tecnológico, es sobre todo un acontecimiento humano.

miércoles, 20 de agosto de 2008

CAM 3 COMLA 8 Una referencia crucial en nuestra vida de fe

Concluyó el CAM 3 y COMLA 8 con el lanzamiento de la Misión Continental, fue este domingo 17 de agosto en la ciudad de Quito - Ecuador. Allá asistimos cerca de 4000 delegados de 22 países de toda América, a fin de trazar las principales líneas de la misión a la que convocó Aparecida.

Fue una experiencia única e intensa. No podía ser de otra manera. Todos, jerarquía, religiosos y fieles laicos sentimos el cuestionamiento profundo sobre la verdadera dimensión de nuestra fe. Es hora de que tomemos en cuenta esta base de identidad. La fe no es algo accesorio y mucho menso casual, es algo que nos define y determina como seres humanos, hijos de Dios y mimebros de la Iglesia Católica.

Debe ponerse en marcha espacios de encuentro y reflexión al alcance de todos los bautizados a fin de que puedan lograr por ellos mismos la confrontación necesaria y responder. Que Dios nuestro Padre nos bendiga e ilumine a todos.