lunes, 14 de diciembre de 2015

Invitados a experimentar la verdadera alegría

Iglesia Viva 14.12.15. Las lecturas de este segundo domingo de Adviento invitan a la verdadera alegría por la vida nueva que Dios nos ofrece a todos, así lo ha destacado P. José Fuentes, secretario general adjunto de la CEB, en la homilía de este domingo desde la Basílica San Francisco de la ciudad de La Paz.
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TERCER DOMINGO DE ADVIENTO (C) 2015

1.El tercer Domingo de Adviento la Palabra de Dios y la liturgia nos invitan a la alegría.. El profeta Sofonías invita a Jerusalén a esperar con alegría: “Grita de alegría, alégrate y regocíjate de todo corazón”. También San Pablo en la carta a los Filipenses invita con insistencia a la alegría: “Alégrense, en el Señor. Vuelvo a insistir: alégrense”. La razón de la alegría es la venida de Cristo al mundo. Aquel a quien el bautista no era digno de desatar la correa de las sandalias.
Cristo ha venido al mundo ya, vino, sigue viniendo cuando lo deseamos, cuando lo esperamos con fe y vendrá al final del tiempo.
La razón de la alegría es que este mundo ha sido visitado por el Hijo de Dios. Este mundo ha sido ya bautizado con Espíritu Santo y fuego y tiene que seguir siendo llenado en plenitud de Espíritu Santo si queremos nosotros.
2.-En este mundo ha estado presente Aquel que el Papa Francisco llama en la Bula “Misericordiae Vultus”, con la que convoca al Año Jubilar extraordinario de la Misericordia: el rostro de la misericordia de Dios.
Cristo es ese rostro de la misericordia de Dios, que pisó este mundo y le vieron ojos humanos y le escucharon oídos humanos y le tocaron manos humanas.
Este mundo nuestro le interesa a Dios. Le interesa tanto que ha mandado a su Hijo Jesús, el rostro de su amor infinito.
Somos amados, infinitamente. Le interesamos a Dios. Dios nos ama.
El problema más grave que tenemos los seres humanos es que no nos sentimos amados, incondicionalmente. Sentimos que no le importamos a Dios y si se interesa por nosotros es para acusarnos, reñirnos, exigirnos. Por eso  huimos de Dios, no le queremos escuchar.
Pero la Buena Noticia de la salvación es que El nos ama, independientemente de nuestras obras. El nos ama como somos y, por eso, nos perdona. El es el perdón de nuestros pecados.
3.-El Año Jubilar de la Misericordia nos tiene que recordar esta verdad central de nuestra fe: Dios perdona, Dios es amor. El es misericordioso con nosotros. En este año, sea de forma individual o comunitaria, debemos acudir al sacramento de la reconciliación, confesar nuestros pecados, celebrar la Eucaristía, orar por las intenciones del Papa y hacer una peregrinación hacia la puerta santa. La Puerta Santa está donde los obispo han dispuesto, normalmente en la catedral.
4.-Hay que atravesar esa puerta que simbólicamente es Cristo. Entramos por la puerta que es Cristo, ¿para qué?. Para dejar atrás el pecado y pasar a una vida nueva.
El Papa abrió la Puerta Santa en Roma el 8 de Diciembre y nuestro cardenal Julio Terrazas cruzó la puerta el día 9 hacia la vida eterna.
El que ha amado tanto a nuestra Iglesia de Bolivia, desde la vida eterna seguirá intercediendo y acompañándonos
El Año de la Misericordia podemos obtener el perdón. ¿Quién no necesita ser perdonado?. Pero, hermanos, somos perdonados, amados, liberados para pasar a una vida nueva.
¿Qué debemos hacer en esa vida nueva? Pues, perdonar también nosotros a todos y este año será como una amnistía, como un nuevo comienzo. Dios me perdona a mí y yo a todos.
El Evangelio hoy nos da algunas ideas que si las pusiésemos en práctica en Bolivia, cada uno, cada institución de nuestra sociedad, construiríamos una Bolivia nueva.
-El que tenga dos túnicas, dé una. El que tenga comida, lo mismo. Compartan. Los que tienen de sobra compartan con el que tiene necesidad.
-También dice: no recauden más de lo necesario. O sea, no roben, no sean tramposos, corruptos. ¿Necesitamos esto en Bolivia?
-A lo policías, nosotros podríamos decir a todas las instituciones: no extorsionen, no coimas. Conténtense con la paga.
Si ponemos esto en práctica las diferentes instituciones sociales en este Año Jubilar como fruto del perdón tendríamos una Bolivia Nueva.
5.-Les doy la Buena Noticia del amor de Dios, de la visita de Cristo. Dios les ama, les perdona y podemos pasar a una vida nueva. Alégrense y aprovechen este don.

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